Feliz Navidad de parte de los misioneros

En los lugares más recónditos de la tierra, nuestros misioneros están celebrando la Navidad. Ellos cada día intentan mostrar la encarnación de Dios en los más pobres.



Nos han llegado tantas felicitaciones que es imposible publicarlas todas. Aquí va una pequeña muestra:

Después de las últimas revueltas vividas en Burkina Faso, Rosario Martínez, religiosa de María Inmaculada, desea que la Navidad sea una fiesta de paz: “Que cada uno encontremos en estos días oportunidad de vivir la paz, la amistad y la unión en medio de este mundo de turbulencias y de sorpresas cada vez más sorprendentes, un mundo que parece ha perdido su norte”.

Desde Madagascar, Isabel Azcárate, Hija de la Caridad, se alegra de que Dios conoce el dolor de todos los establos. “Resulta difícil decir una feliz Navidad y venturoso año nuevo a quien debe aceptar vivir sin esperanza, y poder confiar en un plato único de arroz. Pero estoy convencida de que el Niño Dios conoce la necesidad de cada uno, y sabe muy bien su misión en el mundo de hoy, el de vosotros y el nuestro”.

Desde Perú, Carmina Calderón, Servidora del Evangelio de la Misericordia de Dios en Perú, explica cómo celebran la Navidad. “Por Perú tenemos mucho trabajo, y en estas Navidades estamos haciendo posadas a la puerta de nuestra casa e invitando a todos los vecinos, niños de los cerros y madres, jóvenes también, todo el que pase y en plena calle: cantamos villancicos, hemos hecho un cartel grande con un camino, que cada jueves vamos rellenando de esas actitudes que a cada uno nos indica el Espíritu Santo, para que personal y comunitariamente hagamos ese camino, para que este año, renazcamos con el Niño de nuevo, porque en este camino de Jesús, siempre hay más que amar, más que experimentar, más a ensanchar el corazón, más a la gratitud...”.

En Colombia, Ana María Lizarrondo, hermana hospitalaria, espera que sepamos servir a Dios encarnado en los enfermos: “Desde Bogotá, Colombia, me uno al gozo de esta celebración y pido al Señor que se encarnó y se sigue encarnando en los enfermos mentales y discapacitados, que nos siga dando la sensibilidad, hecha misericordia, para responder a las necesidades de tantas personas que sufren por los enfrentamientos bélicos en nuestros queridos países”.

Desde Japón nos escribe José Antonio Izco misionero del IEME “También desde este hormiguero de Japón os deseo a todos los que hacéis y animáis la misión desde España una Feliz Navidad con abundantes caricias de Dios para estos días”.

Desde el continente europeo nos escribe Mª del Carmen Izquierdo. Después de un año difícil en Ucrania esta Servidora del Evangelio acoge la Navidad con esperanza. “Nos despedimos de un año cargado de acontecimientos para este país tan amado por Dios. Hemos sido testigos de  la capacidad de sacrificio de quienes han luchado por unos tiempos nuevos y  de que el deseo de bien ha sido más fuerte que la resignación.  Hemos rezado juntos ortodoxos, católicos y protestantes creyendo en la compasión y la intervención de Dios. Desde hace más de medio año, varias provincias están sumidas en la guerra y la paz no parece estar a la vuelta de la esquina.  Pero la paz es como el Niño, que parece frágil, no se impone, que “objetivamente” está amenazada. Y sin embargo, ya está dada y seguirá dándose a quienes la reciban y trabajen por ella.”


Junto a nuestros misioneros, OMP España te desea una Feliz Navidad, en la que el encuentro con el Niño Dios nos mueva a llevarle hasta los confines del mundo.

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