Los niños Gumuz, ayudados por los misioneros

Los niños Gumuz empiezan a dar sus primeros pasos hacia el progreso. Después de años de retraso respecto al resto de etíopes, estos niños poco a poco, y gracias a la ayuda de los misioneros caminan hacia un futuro mejor.



Los Gumuz son una tribu de Etiopía situada en la región de Benishangul que hace frontera con Sudán. Las regiones del norte del país, debido a las enormes diferencias de progreso, han discriminado a los Gumuz. Además han sufrido guerras y numerosos conflictos promovidos por su riqueza en oro y la venta de esclavos.

Juan González Núñez, misionero en Etiopía, nos cuenta cómo es la vida en esta tribu. Allí está todo lleno de niños, niños sonrientes que te saludan cuando te ven llegar y que están casi todo el día por los caminos, en el bosque o en el río. Lo más mayores, de seis o siete años, llevan a la espalda a sus hermanos pequeños de entre uno y dos años. A esta edad ya tienen que cuidarse unos a otros, encargarse de los animales, ir a buscar leña o traer agua del río. Sin embargo, allí no hay hueco para su educación. No parecen conscientes de la desventaja frente al resto de los etíopes, y ni siquiera a sus padres les alarma esto.


En su misión a Gublak, cuenta Juan González, se han centrado sobre todo en su educación, buscan acotar las diferencias con el resto del país y darles a estos niños un poco de esperanza. Como en los centros ya existen escuelas del estado, se han dedicado a construir pequeños colegios muy sencillos hechos de palos y barro en los poblados más retirados. En 2012, se abrió una escuela en Dublak que ya contaba con unas instalaciones muy mejoradas, paredes de ladrillo, suelo de baldosas y pupitres de madera. Y aunque cubrieron todas las plazas y los niños empezaron a asistir a clase, con el tiempo iban cada vez menos porque tenían tareas que hacer o simplemente porque ya no les apetecía ir. Los padres, por otro lado, tampoco mostraban ningún interés por que sus hijos fueran. Sin embargo, Juan González afirma que: “continuaremos luchando por darles esa oportunidad en la medida en que nuestros medios nos lo permitan, al mismo tiempo que tratamos de iluminar su espíritu con la luz de la fe en Jesús, el gran amigo de todos”.

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